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日本にとって (Para Japón)



Siempre se ha dicho que la espiritualidad oriental está a años luz de la occidental. Tarde o temprano esa distancia se irá acortando, mientras tanto, vivimos el día a día, en cada lugar, en cada zona del planeta.

Largas caravanas para llegar al trabajo, ríos de personas moviéndose por las calles, en el metro, en el coche o en los autobuses. Ríos de personas juntas pero aisladas cada una en su mundo, en sus problemas cotidianos. Abstraídos de los problemas de los demás.

¿Pero qué son realmente los problemas?, ¿llegar a fin de mes?, ¿insatisfacción en el trabajo que desarrolla cada uno?, ¿ver poco a tu familia, a tu mujer, a tus amigos, a tus hijos?

Vivimos en un mundo en el que se inculca la competitividad en todo. La competitividad y tus propios problemas llevan al aislamiento, a la pérdida de empatía por los demás, al egoísmo, a la frustración por el fracaso.

Quizá ese mundo idealizado, basado en poseer, nos ha llevado a ese desapego con nuestro prójimo y sólo en situaciones drásticas como lo que ha ocurrido en Japón, las personas recuperamos esos valores que vamos perdiendo con la rutina diaria de un mundo artificial.

Nuestra mente es la única que pone los filtros para que la visión ante una misma situación sea diferente. Esta es la carta de una persona que ha sufrido el terremoto en Japón, una persona que está en otro estado de conciencia bien diferente al que muchos tienen en la actualidad, pero seguramente con muchas más posibilidades de salir adelante.

Es un regalo a nuestro espíritu el poder leer cosas como ésta. Ójala pueda servir, para hacer una pausa y recapacitar un poco, sólo un momento, ese momento que muchos otros ya han perdido.


Una carta desde Sendai, Japón

Aquí las cosas en Sendai han sido bastante surrealistas. Sin embargo soy muy bendecido al tener maravillosos amigos que me están ayudando mucho. Como mi choza es ahora aun más digna de ese nombre, me estoy quedando en la casa de un amigo. Compartimos provisiones como agua, comida y un calentador a kerosene. Dormimos alineados en una habitación, comemos a la luz de las velas, compartimos historias. Es cálido, cordial y hermoso.

Durante el día nos ayudamos mutuamente a limpiar el lío en nuestros hogares. La gente se sienta en sus autos, mirando las noticias en las pantallas de navegación, o hace colas para obtener agua potable cuando está abierta una fuente. Si alguien tiene agua corriente en su hogar, coloca un cartel para que la gente pueda ir a llenar sus jarras y baldes.

Es absolutamente asombroso ver que donde yo me encuentro no ha habído saqueos, nadie se empuja en las colas. La gente deja la puerta de su casa abierta, ya que es más seguro si hay otro terremoto. La gente dice a cada rato: "Ah, así es como solía ser en los viejos tiempos cuando todos se ayudaban mutuamente".

Siguen habiendo réplicas. Anoche hubo cada 15 minutos. Las sirenas son constantes y los helicópteros pasan a menudo sobre nuestras cabezas.

Tuvimos agua por algunas horas anoche en nuestros hogares, y ahora es por medio día. La electricidad vino esta tarde. El gas aún no ha venido. Pero todo esto es por áreas. Algunas personas tienen estas cosas, otras no. Nadie se ha lavado por varios días. Nos sentimos sucios, pero hay preocupaciones tanto más importantes que esa para nosotros ahora. Me encanta este desprenderse de cosas no-esenciales. Vivir plenamente en el nivel del instinto, la intuición, del cuidado, de lo que se necesita para sobrevivir, no solo para mí, pero para el grupo entero. 

Hay extraños universos paralelos teniendo lugar. Las casas, un revoltijo en algunos lugares, aun así, una casa con fuentones o la ropa secándose al sol. La gente haciendo cola para el agua y la comida, y sin embargo algunas personas sacando a sus perros a caminar. Todo ocurriendo al mismo tiempo. 

Otros toques de belleza inesperados son, en primer lugar, el silencio a la noche. No hay autos. Nadie en las calles. Y los cielos de noche están tachonados de estrellas. Generalmente suelo ver un par, pero ahora el cielo entero está lleno de estrellas. Las montañas en Sendai son sólidas y con el aire límpido podemos ver sus siluetas contra el cielo en forma magnifica. 

Y los japoneses mismos son tan maravillosos. Yo regreso a mi choza para chequearla cada día, ahora para enviar este email ya que la electricidad ha vuelto y encuentro comida y agua para mí en la entrada. No tengo idea de quién viene, pero está allí. Ancianos con gorras verdes van de puerta en puerta asegurándose de que todos estén bien. La gente habla con los extraños, preguntándoles si necesitan ayuda. No veo signos de temor. Resignación, sí, pero temor o pánico, no. 

Nos dicen que podemos esperar más réplicas e incluso, terremotos importantes, durante uno o más meses. Y estamos teniendo constantes temblores, sacudones, bamboleos, retumbos. Tengo la bendición de vivir en una parte de Sendai que está algo elevada, un poco más sólida que otras partes. Por eso, hasta el momento esta zona está en mejores condiciones que otras. Anoche el esposo de mi amiga llegó desde el campo, trayendo comida y agua. Otra vez bendecido. 

De algún modo, en este momento, tomo conciencia que a partir de la experiencia directa, hay en verdad un enorme paso cósmico evolutivo teniendo lugar en todo el mundo en este preciso momento. Y de algún modo, mientras experimento los eventos que tienen lugar ahora en Japón, puedo sentir mi corazón expandiéndose mucho. Mi hermano me preguntó si me siento tan pequeño por todo lo que está pasando. No es eso. Más bien, me siento parte de algo que está ocurriendo que es mucho más grande que yo. Esta ola de nacimiento (mundial) es dura, y aun así magnífica. 

Gracias nuevamente por el cuidado y amor por mí,

Rainbow Blessings,
AliAma

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